EL
AMOR EN LOS TIEMPOS DEL CÓLERA
Es
evidente que acá nos encontramos con un Gabriel García Márquez más legible, con
una escritura no circular como suele hacerlo en algunos de sus escritos sino
con una narración sucesiva que hace posible degustar y disfrutar de una forma
más fácil y amena la novela.
En
el amor en los tiempos del cólera el autor nos presenta y nos deja ver a través
de las personas que recorren la historia diversos aspectos de la vida del
hombre en general y de las tantas peripecias, sufrimientos, congojas y demás
dolores a los que nos vemos enfrentados en tanto hacemos nuestro tránsito por
la vida, además de los ir y venir personales, ajenos y del entorno al que
estamos expuestos y del cual también hacemos parte; pero no sólo de esto si no
del amor, la lealtad, la amistad y los logros personales que se obtienen en
medio de la turbulencia de la vida, la novela es también el panorama de la
ciudad, los cambios que ha sufrido, las enfermedades a las que los habitantes
de alguna forma buscan sobrevivir y las guerras que atraviesan su historia;
temas tan actuales y tan tocantes a la realidad que en ciertos momentos nos
apremian y que contando con un buen viento a favor se logran sortear para así
llegar a buen puerto como parece suceder en la novela.
Ésta
parece ser un compendio del amor y las variantes que presenta, es un estudio
sobre el paso del tiempo que destruye y reconstruye las almas y ciudades,
además de la memoria y sus insondables laberintos; es una narración que nos
permite comparar los síntomas del amor como similares al cólera, nos permite
ampliar la mirada hacía la vida de forma tal que da la impresión de que ésta no
es más que un trabajo interminable para el cual los seres humanos fuimos
creados, como está escrito al final del libro “¿ y hasta cuándo cree usted que podemos seguir en este ir y venir del
carajo? – le preguntó.
Florentino Ariza tenía la respuesta
preparada desde hacía 53 años, 7 meses y 11 días con sus noches.
Toda la vida.” Porque
por inverosímil que parezca el hombre en medio de su tenacidad es capaz de enfrentarse,
sobrellevar y confrontar los designios de la vida por insondables que parezcan
hasta el límite de su fuerza, como era el caso de Florentino Ariza, en el cual
a lo largo del desarrollo de la novela parece poseer todas las características
a las cuales hace alusión García Márquez, las cuales son la lealtad, la entrega
, la amistad, la paciencia, el sufrimiento, el dolor, la soledad, la espera y
sobre todo el amor, características que son notorias de formas diferentes o
sesgadas en los personajes, pero que este parece encarnar de forma más vivida y
notoria.
Porque
si hablásemos de los personajes de cada uno de ellos hay algo a resaltar
podemos comenzar con el doctor Juvenal Urbino notable por su postura y
presentación no solo personal y profesional si no por todo lo que logró
realizar en beneficio de la comunidad y del lugar que siempre fue su hogar
aunque no llenara sus expectativas después de regresar de Europa, pero por
placer o por simple reconocimiento era notable su labor, además de contar con
una mujer que sabía desenvolverse en sociedad con una soltura que él mismo
admiraba y que a pesar de que no se había casado por amor, ya que a ello nunca
se hizo referencia en el libro, comprendió con el pasar de los años a medida
que envejecían juntos que su vida no sería la misma ni mejor de no haber
desposado a Fermina Daza, la cual junto con Florentino Ariza protagonizan la
historia de amor principal del texto, pero volviendo al doctor también hay que
mencionar que poseía muchas de las cualidades o defectos nombrados más arriba
de los cuales los hace participes el escritor, parecía ser buen amigo pues
había truncado amistad con un hombre del cual no sabía casi nada tal vez por
pura coincidencia o por el desenfrenado vicio que desarrolló hacía el ajedrez,
este amigo llevaba por nombre Jeremiah de Saint-Amour, podría decirse que era
su médico personal a cambio de disfrutar de las mejores partidas de ajedrez; de
Jeremiah es poco lo que cualquiera pudiera saber, hasta el mismo doctor, puesto
que vino a revelársele la verdadera esencia al morir con la carta que éste le
había dejado y la cual le causo una impresión tan grande que comprendió por
primera vez que en realidad no lo conocía
y que para disgusto suyo tal vez su esposa y la mayoría de personas que consideraban no era una buena compañía tenían algo de
razón, ya que no se conocía nada de su pasado, sólo que venía huyendo y que
había escapado por muy poco de ser fusilado en algún lugar, por esta razón
cuando trató de compartir con su esposa el horror de lo que había descubierto
en la carta ella le restó importancia, dándole a entender que no le sorprendía
viniendo del hombre del cual procedía, pero pese a la situación él sabía que
debía continuar con el itinerario que cada día tenía bien concertado y así fue
hasta que llegó el momento de su muerte cuando cayó de las escaleras y hasta
ahí fue la vida de tan distinguido doctor que como muchos se fue a su tumba con
tantos secretos como los tenía su amigo muerto unas horas antes que él, también
su esposa y Florentino Ariza que aunque no parecía y no se revelaba fue una
sombra durante muchos años y es que de eso se trata la vida de ir sondeando las
cosas como se van dando y apareciendo a veces sin hacerlo saber a los demás,
más adelante a medida que se sigue desarrollando la historia saldrá a relucir
el amorío del doctor con la mulata razón por la cual Fermina Daza se fue
durante dos años, pero que después de ponerse de acuerdo con su esposo lograron
seguir adelante con sus vidas, cada uno desempeñando el papel que correspondía.
Cabe
resaltar de Jeremiah de Saint-Amour la resolución que tomó de “nunca ser viejo”
y de la cual hizo partícipe a la mujer con la que compartió las delicias del
amor y la pasión, la cual fue fiel al respetar la determinación que él ya había
tomado y de esa forma no sólo demostró su amor si no su lealtad y de esta forma
podemos ver que en la novela el concepto de fidelidad es en cierto modo comprendido
como lealtad.
Fermina
Daza por el contrario no contó con la suerte del doctor que desde siempre fue
privilegiado en todos los aspectos, ella había perdido a su madre cuando era
muy pequeña, tenía por padre a un hombre en exceso estricto y del cual rondaban
rumores sobre la procedencia de sus ingresos totales, estudió en un colegio de
prestigio del cual fue expulsada por encontrarla escribiendo una carta de amor
en sus años juveniles, por tal motivo despreció y odió a la superiora que le
causo tal agravio, su única cómplice era su tía Escolástica la cual de cierto
modo había ocupado el lugar de su madre fallecida, tiempo después sería
separada de ella por haber permitido el romance a través de cartas con
Florentino Ariza y de esta forma quedar sola por completo y con resentimiento
de por vida contra su padre por dicha determinación. Fue en esos años de
colegio en los cuales Florentino Ariza se percató de la chica nueva que había
llegado sólo con su padre y su tía y desde ese mismo momento comenzó el
calvario de su vida, al principio se consumió en el deseo de hablarle o de por
lo menos acercarse, su madre se percató de la situación y le dio algunos
consejos, la tía Escolástica que ya también presentía las intenciones del joven
se lo había comentado a su sobrina, pero con la zozobra de no saber qué hacer
ambos tuvieron que espera hasta el día en que Florentino Ariza se decidió a
entregarle no la pastoral que llevaba tiempo escribiendo sino una nota corta
pero que iba directo al punto y de la cual tuvo que espera largo, largo tiempo
por una respuesta, en tanto esperaba se enfermó y su mamá pensó había contraído el cólera pero se percató que lo
que su hijo sufría era el mal de amores y ella lo alentaba diciéndole que se
complaciera en ese sufrimiento ahora que era joven porque cuando estuviera
mayor no iba a poder resistirlo, pero al ver que éste cayó en pasividad lo
instó a que tomará la determinación de ir a buscar una respuesta y así fue,
días después recibió tan anhelada respuesta, respuesta que alimentaría por años
ese amor que padeció tantas desventuras, después de esto el ir y venir de
cartas, tocar el violín en concordancia con el viento para que le llegara la
melodía y ese infantil y tal vez inmaduro sentimiento que se consideró como el
más fuerte, hasta que ambos descubrieron que la circunstancias de la vida
pueden ser más fuertes que un sentimiento tan idealizado como el que tenían y
como era de esperarse el romance fue descubierto por el padre de Fermina Daza,
el cual envuelto en cólera habló en los mejores términos con el joven buscando
hacerlo desistir de sus intenciones, pero sin obtener una respuesta positiva a
su demanda, por tal razón desterró a la tía que se había prestado para
semejante situación y se llevó a su hija al peor de los viajes tratando de
alejarla por un tiempo que él consideró razonable para hacerla olvidar de tan
descabellado plan, pero eso no fue así ya que siendo Florentino Ariza
telegrafista se las arregló para seguir en contacto con su “diosa coronada”
como él la había nombrado para sí y de esta forma siguió el amorío que jamás
había sido físico sino idílico, de esta forma concretaron día, fecha y hora
para casarse contra viento y marea, con lo que nunca contaron fue con el azar
de ese destino tan incierto que hace que las cosas cambien de la noche a la
mañana y precisamente eso fue lo que pasó, después de que su padre creyó el
amorío superado decidió volver a casa y seguir con la vida tratando de
encontrar el mejor partido para su hija, al retorno Fermina Daza era la dueña y
directora de su casa y lo hacía con tal prontitud y soltura como todo en ella
que daba la impresión de haberlo hecho desde siempre, una tarde de compras
donde se paseaba de un lado a otro comprando acá y allá lo que necesitaba o se
le antojaba escuchó esa voz que la paralizó al reconocerla, pero al darse la
vuelta para descubrir bien de cerca ese amor que la traía alucinada, se
decepcionó y le pidió no volviera jamás, reconoció que había estado enamorada
todo el tiempo de la imagen distorsionada que se había formado de él y recordó
el sentimiento que tuvo la primera vez que lo vio y no fue amor, sino lástima,
desencantada y el sintiendo morir tomaron rumbos diferentes, ella terminó por
casarse con aquel pretendiente que no le agradaba pero que de cierta forma
llenaba el vacío y la soledad que ella ya reconocía en su vida y que por
supuesto agradaba a su padre más que a ella, dicho matrimonio la llevo por
lugares alejados y distintos a los de su pasado y aparentemente había olvidado
su primer amor, se hiso una mujer de mundo y aprendió a sobrellevar su vida de
casada con las adversidades, alegrías y retos que ello le presentaba, se hiso
de una buena vida al lado del hombre que aprendió a apreciar y valorar con el
tiempo por dulce compañía y sabiendo que ambos en silencio de cierta forma se
habían prometido estar el uno al lado del otro hasta el final de sus días y así
transcurrieron los años hasta que su esposo murió, el día del funeral
Florentino Ariza hiso su aparición y estuvo de forma anónima atendiendo las
cosas que Fermina Daza por cuestiones de luto y de dolor por su perdida pasaba
por alto, sólo cuando la vio sola y ya todos los asistentes al funeral se
habían ido se acercó y le habló después de haber esperado por medio siglo para
hacerle saber que seguía fiel a su juramento de amor y de fidelidad eterna y
como era de esperarse de ella sólo recibió indiferencia y la cortante
resolución de que no se dejara ver más en lo que le restaba de años de vida, y
así transcurrirían años más, años menos en la vida de ambos.
Durante
el tiempo que ella estuvo casada Florentino Ariza sólo por cortos períodos de
tiempo pudo ignorar los sentimientos que tenía por su amada y cuando menos
pensaba caía de nuevo en el dolor y la agonía de su amor incondicional por
Fermina Daza , por tiempos se entregó a amores de cama, en pasiones terrenales
que lo colmaban de alegrías y esperanzas efímeras, iba de un lado a otro
tratando de ignorar los sentimientos que lo invadían, su mamá que lo conocía
muy bien intentó sacarlo de allí y enviarlo lejos para que se curara por medio
del olvido y la distancia de aquello que tanto dolor le causaba, pero cuando
llegó resolvió devolverse y no darse por vencido en el amor, muchas
situaciones, controversias, malos ratos y por supuesto años tuvieron que pasar
para poder encontrarse de cara con el amor, pasar tanto para que su diosa
reconociera que lo que había hecho por tantos años era evadirse al amor, al
verdadero amor que sólo en Florentino Ariza ella podía encontrar, pero tuvieron
que pasar por tanto para reconocerlo y no sólo esto si no para poder ser
felices superando los obstáculos y designios inmisericordes a los que la vida
los sometió, por decisión, elección o azar y en un momento él se hiso consiente
que aquel al que consideró su enemigo compartía el mismo destino que los había
hecho presas de la misma pasión en común y supo para sí mismo con un dejo de
tristeza que era necesario que este hombre falleciera para él ser feliz; pero
no había nada que perturbara su corazón, ni siquiera los cambios que ambos
habían sufrido por el paso del tiempo o los cambios en el pueblo o el
recrudecimiento del cólera o de cualquier nueva enfermedad que surgiera nada le
iba a impedir llegar a buen puerto al lado del verdadero amor.
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